El país de los ciegos La infamia de los violentos


 

Postillas de coyuntura - 011/21


Bogotá, mayo de 2021


 


Imagen AA.com

 


Colombia está viviendo momentos de terror, acoso e inseguridad, hordas de desadaptados recorren todos los rincones del país protestando por algo, cualquier cosa.


Había un paro nacional convocado para protestar, pero en esta locura de país, están los que destruyen, los que mienten y diríamos también, los académicos, los economistas los que piensan con sensatez y en beneficio del país.


El desorden lo genera lo que todo el mundo repudia y crítica, una “reforma tributaria”, fue el motivo en esta oportunidad y comienza una escalada de violencia articulada y dirigida, aprovechando la protesta social legitima, pero hábilmente manipulada por los agentes del caos.


En estos nuevos brotes violentos, como nunca una agresión hacia la fuerza policial, que está acatando lineamientos y evita la confrontación, pero ante la impotencia de respuestas de los dirigentes naturales y administrativos, reacciona en defensa de su integridad física, de los bienes de las personas constitucionalmente protegidos, pero cada uno de estos momentos es hábilmente desdibujado y presentado por las redes sociales como abuso y extralimitación.


Sin embargo, las imágenes desgarradoras de policías apuñaleados, golpeados, ultrajados no son noticia. El uso de armas por parte de los violentos no es registrado. Todos tienen patente de corzo para agredir, pero los encargados del orden no tienen derechos, ni se respeta su vida y dignidad.


El Presidente de la República retira el proyecto de ley de reforma tributaria, motivo al parecer de la inconformidad e inmediatamente los líderes de la protesta aducen más demandas e incitan a mantener el caos y el desorden.

Pueblo ciego y sordo hábilmente manipulado por quienes conociendo la realidad económica el país y los informes de académicos y economistas expertos de esta problemática, los incitan al error y apoyan más la violencia.

Lo cierto es que los petros, los cepedas, los bolívar, conocen esa realidad y descaradamente, atendiendo sus ambiciones personales y políticas continúan llevando al país al abismo.


¿Para dónde creen que van los violentos enfrentando y destruyendo?


¿Acaso piensan que, mediante actos vandálicos, que incluyen el ataque a los funcionarios públicos, el hurto, la destrucción de los bienes del estado, de particulares entre otros; van a obtener sus propósitos?


¿Acaso se piensa que los actos de desorden buscan algo positivo dentro de una sociedad?


No. Están equivocados y la sociedad en general puede y debe mostrar su inconformismo a través de los diferentes medios legales.


Los violentos con su comportamiento están dando un mal testimonio de su capacidad y una torpe sabiduría e inteligencia frente a diferentes pretensiones.

Además, que no son capaces de tomar lección en lo que quieren por cuanto esconden su cara de las autoridades, negándose a sí mismos el derecho de reclamar una oportunidad sociopolítica dentro de una sociedad democrática.


Algunos pretenden una igualdad en derechos, pero hacen una brecha entre los derechos de los desadaptados y la violación misma de los derechos de los que se están viendo afectados, al desconocer deberes y obligaciones que deben cumplir como personas. Y el mal finalmente recaerá sobre ellos mismos, o los que de alguna manera los patrocinan, al verse afectados por la limitación del transporte, el pago de impuestos y el juzgamiento desde su conciencia y frente a las autoridades y el pueblo, porque van a ser objeto de reproche por su mal proceder.


Se unen a los eventos vandálicos extranjeros que infringen leyes y normas dentro de un país que no es el de ellos. Esta condición los está llevando a perder su libertad. ¿Qué hacen en Colombia?


Acaso están siendo pagos para obtener una posición regional o hacer parte de una corriente política que a la fuerza quiere llegar a dirigir un país


¿Qué pasa con la autoridad que deben ejercer los funcionarios del estado?

No la quieren ejercer o están siendo permisivos frente a la exigencia del desorden impuesto por unos pocos frente a la sociedad colombiana. La sociedad colombiana debe ser clara y contundente que con violencia no se ganan votos o posiciones de autoridad en un estado, con esta práctica ilegal están creando el caos, van para el abismo social, ya que el pueblo y las autoridades judiciales lo demandarán. Así como el ciudadano frente a unas elecciones libres lo cobrará.

El respeto y la confianza frente a lo que se quiere, se gana y no se impone. No es con violencia que se llega al poder, pese a cantidad de factores que afectan los derechos que de alguna forma son reclamados.


La protesta pacífica cuenta con el respaldo de las autoridades, pero la violencia, demanda acciones firmes que buscan la responsabilidad y sanciones a los implicados.


El que obra con maldad va a tropezar con su misma piedra, y no va a necesitar que le ayuden a caer; ¡solo va a caer!

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