La Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden evolución del servicio policial

para el mantenimiento del orden y control de multitudes



Postillas de coyuntura - 026/22

Bogotá, octubre de 2022

 

Mientras democracias más maduras defienden y protegen la actuación e integridad física de sus policías, en Colombia por el contrario no se les garantizan derechos y fueros que como ciudadanos y representantes de la autoridad legítima del Estado constitucionalmente tienen.


En Francia, cuna de los derechos del hombre, terminados los difíciles momentos de las llamadas marchas de los “chalecos amarillos”, que pusieron en zozobra y caos las principales ciudades de esa nación, expidieron leyes para la protección de la identidad y privacidad de los miembros de la policía asignados a la difícil actividad de control de multitudes como son los integrantes de las Compañías Republicana de Seguridad (CRS) y los Escuadrones móviles de gendarmería (EGM).



Estamos viendo a diario imágenes de la represión fuerte y decidida de las fuerzas de seguridad tanto de Rusia en marchas pacíficas en contra de la guerra de Ucrania y disposiciones de reclutamiento y movilización de ciudadanos; asimismo en Cuba donde el inconformismo a partir de la postpandemia ha llevado que sus ciudadanos salgan a la calle y reclamen mayores libertades. En ninguno de esos dos casos los funcionarios de policía son acusados o sindicados de desafueros muy contrario a las imágenes que recibimos.


En el llamado estallido social del año 2020, en Colombia, donde más de 1.477 policiales fueron objeto de heridas y daños en su integridad física, cerca de 13 secuestrados y 3 perdieron la vida, se evidencia una respuesta del Estado débil y vacilante para proteger la integridad de sus policiales y garantizar la convivencia pacífica de los ciudadanos y se incrementa el irrespeto a la autoridad, y el desconocimiento a derechos individuales y fueros constitucionales de los policiales. En el desarrollo de ese difícil momento para el país, la Policía Nacional atendió a nivel nacional 14.175 manifestaciones, de las cuales 12.522 fueron catalogadas pacíficas y 1.653 afectaron la convivencia y tranquilidad terminando en disturbios que obligaron la intervención de los Escuadrones móviles antidisturbios (ESMAD).


Cuando se hace una revisión juiciosa a las advertencias de alertas de inteligencia y de otras entidades oficiales se observa como desde el año 2010 se efectuaban registros escritos del creciente inconformismo social y la necesidad de fortalecer unidades especializadas en el control de desórdenes públicos que garantizaran la convivencia pacífica.

Estas alertas dieron pie para mejorar las escasas dotaciones de la unidad élite especializada de la policía nacional para esta situación y su continua preparación para atender este tipo de eventos fuera del correcto devenir ciudadano.


La gran pregunta para los colombianos que aman y quieren su país y rechazan las manifestaciones de fuerza violenta y atentatoria de las libertades y derechos. ¿Qué hubiera sido de Colombia si no se contara en su momento con esta organización y fuerza de reacción y respuesta para la protesta financiada y animada por intereses ocultos y dineros provenientes del narcotráfico?


Lo más probable es que la nación estuviera sumida en el caos y en curso una guerra civil, sin embargo, gracias a ese grupo de hombres y mujeres se mantiene la democracia y el país dentro de los lineamientos de la constitución.


Ninguna policía contemporánea en cualquier régimen o sistema de gobierno puede abstraerse de contar con unidades especializadas en el control de multitudes. Hizo carrera en nuestro país por parte de los generadores de desorden, el postulado de acabar con la unidad especializada para atender este tipo de situaciones complejas y de máxima tensión, sin importar la necesidad imperiosa de contar con ellas.


Siguiendo las directrices del actual gobierno la institución policial realiza la evaluación y análisis para atender las demandas oficiales generando la reorientación del escuadrón Móvil antidisturbios “ESMAD”.


La valoración efectuada da origen a la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden, “UNDMO”. Esta unidad revisa protocolos, efectúa ajustes de procedimiento y procede a reentrenar las unidades policiales que, con años de experiencia, capacitación en derechos humanos y uso de armas menos letales han sido guardianes fieles de la constitución y democracia de la nación.


La actuación del ESMAD siempre estuvo controlada y en ningún momento actuó con criterios diferentes a los de restablecer un orden alterado. Además, siempre fue utilizado como el último medio para restaurar La paz y tranquilidad afectada por los desadaptados.


Hoy con el gobierno que quiso terminar con la actuación del ESMAD se ve la importancia de este grupo de profesionales preparados en atender la violación de libertades y derechos de la sociedad colombiana. Y el estado no puede ser ajeno a esta obligación. No se puede desconocer que el derecho a la protesta es amparado por la ley, pero su desborde debe tener un rechazo de las autoridades y de toda la sociedad, ya que no se puede desconocer que toda acción de hechos ilegítimos viola las libertades y los derechos de todo un conglomerado social.


Hay necesidad que todas las autoridades en forma acorde y oportuna diferencien cuál es el objetivo de una turba, marcha o manifestación; las cuales pueden tener intereses y objetivos sanos, pero que al calor de las ideas, frases y términos utilizados pueden conllevar una protesta agresiva con consecuencias sin límites. Ahora no pueden desconocer las mismas autoridades que el objetivo de los manifestantes puede no alcanzar las soluciones pretendidas tanto de unos como de otros, por diferentes factores de tipo económico, presupuestal, de procedimiento y cumplimiento, y ese retraso o posible incumplimiento puede retornar en el tiempo con una o varias protestas con mayores inconformismos e intervinientes y con actos de hostilidad por su incumplimiento.


El ESMAD y ahora UNDMO siempre ha estado a la orden de las autoridades legítimas, pero el desborde de los actos violentos de manifestantes lleva a unos de los inconformes infiltrados a destruir, hurtar, atentar y lesionar, con consecuencias previstas e imprevistas y será inevitable el uso de la fuerza, así como la judicialización de los infractores a la ley. Es decir, siempre hay que prever lo previsible de lo imprevisible; por cuanto una simple protesta puede llegar a ser un florero de Llorente con mayores resultados a los de la época de la independencia.


El ESMAD durante su actuación en más de veinte años atendió un sin número de protestas pacíficas y hostiles, las cuales terminaron en paz y contrarrestaron muchas acciones más violentas, que si no hubieran atendido o procedido de acuerdo con órdenes legítimas y judiciales que hubiesen tenido resultados más trágicos y porque no decirlo evitó varias conflagraciones civiles, de efectos impredecibles para la nación.


El ESMAD siempre fue una grupo de apoyo a las autoridades frente a los desórdenes protagonizados por violentos que se cubrían la cara, escondían su rostro para atacar a los comerciantes, saquear las propiedades de otros, hurtar y utilizar armas para atentar contra las autoridades y los bienes públicos del estado y tratar de llegar a puestos políticos de poder, a través de otros desadaptados que los dirigían sin importar los daños humanos y materiales que ocasionaban a la sociedad colombiana que es la que aporta con sus impuestos al bienestar de todo el país


Por lo anterior, no hubo repliegue en la actuación del ESMAD y más bien lo que es ahora UNDMO será el ESMAD de las autoridades de turno y ojalá con garantías constitucionales y legales para sus integrantes.

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