Marchas, protestas, violencia, uso legítimo de la fuerza,


 

Igualdad en los derechos de todos, frente a las manifestaciones públicas que se presentan en Colombia

 

Postillas de coyuntura - 005/21


Bogotá, marzo de 2021

 


GETTY IMAGES


  • Reclamamos derechos, pero… ¿Entendemos qué obligaciones tenemos?

  • Lo que es bueno para unos puede ser malo para otros. La ‘inversión revolucionaria’

  • ¿Percatamos que nos hemos llenado de traumas y complejos, que afectan nuestra vida y afectan la vida de los demás?


Podríamos pensar en estas y en muchas otras razones para entender o no, que está pasando en nuestra sociedad.

De hecho, podemos recapacitar en cambiar el mundo, pero para ello debemos tener claro que nuestro proceder no puede afectar a otros.

Pregonan la igualdad de derechos, como propósito político y se disfrazan los derechos de los otros, a manera de ejemplo, los que dicen ser estudiantes y se encuentran en los claustros públicos o privados, preparándose para ser profesionales, que caen con sus reclamos en hechos vandálicos, como los que se han registrado en Colombia, cada vez que organizan y participan en protestas pacíficas, pero que terminan en violentas.

Vale la pena resaltar la confusión generada por algunos medios de comunicación y organizaciones de izquierda, frente a la violencia empleada por manifestantes es la ilegítima. El uso de la fuerza por parte de las autoridades para contrarrestar manifestaciones violentas es legítimo y es deber del estado, recuperar la paz y tranquilidad en todos los lugares y situaciones que se presentan.

Si por algún motivo existiese exceso, en el uso de esa fuerza legítima, les corresponde a las autoridades jurisdiccionales y de control verificarlo y en el caso de la fuerza pública, deberá ser la justicia penal militar la encargada, de investigar y sancionar.

Si la protesta es un derecho en una comunidad:

• ¿Porque se tienen que afectar la movilidad de una ciudad?

• ¿Porque impedir que los trabajadores de diferentes estratos, culturas, razas, puedan desplazarse a sus lugares de trabajo o estudio, u a diferentes actividades de tipo personal?

¿Acaso la protesta es generalizada o extensible a toda la población?

Normalmente quien tiene responsabilidades laborales no está interesado en dejar de trabajar, cuando tiene una familia a cargo por la cual responder.

La protesta de unos pocos está afectando los derechos de la gran mayoría de ciudadanos, con la indiferencia de la sociedad misma, autoridades, organismos de control o los funcionarios a los cuales no se afectan en nada, pero que tienen la obligación de cumplir funciones constitucionales y legales.

Toda la sociedad reconoce, como importante la protesta, pero la protesta que es pacífica.

• Que se reclame por diferentes deficiencias, necesidades, fallas o faltas.

• Que se reclame por la violación de los derechos humanos, como una afectación a una persona o un grupo social

Pero con esa protesta no se debe afectar la vida de otros seres humanos y menos realizarla con fines políticos y de deslegitimación del gobierno.

Los opositores o críticos no deben acometer contra las autoridades de policía y veedores de convivencia que están para garantizar su seguridad y su derecho a protestar, pero a su vez para el control de desórdenes que se puedan generar, cuando vándalos y violentos intervengan. En el momento de tiempo, modo y lugar, que se altere el orden de la protesta, deja de ser pacífica y atenta contra los derechos y bienes de otras personas.

Las autoridades de policía que acompañan las marchas legitimas, lo hacen en una labor preventiva y no provocativa, como en ocasiones se quiere hacer ver a la comunidad.

Los ciudadanos que participan de las marchas y protestas deben entender y conocer, que los policías cumplen una función constitucional, y tienen la obligación de hacer el uso legítimo de la fuerza del estado contra la violencia y por ende no deben esperar alguna orden de autoridad administrativa, sino actuar por las mismas circunstancias derivadas de la infracción a la ley penal.

El atentar contra la vida de los policías, es un delito, que, según la gravedad de su resultado, conlleva a una sanción legal que podría incluso ser la privación de su libertad.

No podemos olvidar que estos funcionarios que están formados, capacitados, al servicio de la paz y convivencia de los ciudadanos, también tienen una familia que sustentan con su trabajo.

Son Colombianos, con sueños y aspiraciones, buscan a través del servicio a la comunidad, proyectarse como seres humanos y cumplir una misión en esta tierra.

También como profesionales del orden, la seguridad, la tranquilidad y la salubridad, ellos, los investidos de la autoridad policial, deben cumplir y respetar las diferentes normas legales que rigen el comportamiento y las acciones u omisiones o extralimitaciones que puedan cometer, en torno al servicio al que han sido asignados.

Reflexionemos: “Acaso el interés de unos es acabar con otros”

Aseguran los líderes de las diferentes protestas, que estas van a ser pacíficas:

¿Pero este liderazgo cuenta con la autoridad suficiente para controlar las intenciones que tiene cada uno de los que hacen parte de la protesta?

¿están en la capacidad de controlar los desadaptados que infiltran las protestas?

¿Tienen un fondo o una póliza para el responder por los daños a la infraestructura pública y privada?

¿La administración de justicia les ha hecho responsable penalmente de los daños y desórdenes causados?

¿Por qué los medios de comunicación se enfocan en la actuación de la Policía y no en los actos vandálicos de los manifestantes?

Porque no miramos todos un solo norte, o un solo punto en el horizonte, o porque no decirlo, un solo país, un solo interés, o un propósito común, el beneficio general de una nación y esto es apuntar al desarrollo social de nuestra querida Colombia; y ojalá envolviera toda la sociedad en un solo pabellón, nuestro tricolor.

¿Que realmente queremos para nuestro país?

¿Queremos todos la paz, la tranquilidad, el desarrollo social y económico?

¿Porque no escogemos un solo camino por nuestra familia, por nuestra sociedad, por nuestra nación?

¡El cambio de cultura y de muchas aptitudes, es ya!

Propongamos todos, a hacer ver mejor ante el mundo, este lindo país y que no se le conozca con otros calificativos despreciativos.

Dejemos la envidia, la hipocresía, el interés particular, o mirar hacia un solo color político, cuando tenemos una diversidad de colores, y reconciliémos nuestros corazones con nosotros mismos, el cual debería ser un propósito general.

Recordemos que los derechos individuales y colectivos llegan hasta donde con conductas, comportamientos o acciones afecten a otras personas; la mala conducta viola la ley además que abusa del reconocimiento de las libertades, las cuales están reclamando y exigiendo.

Por una patria mejor cambiemos la violencia y la afectación de los derechos universales, por propósitos sanos, saludables, y de progreso.

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