¡No más engaños, ni argucias políticas, juego limpio en la campaña es lo que demanda el pueblo colom

el pueblo colombiano ¡


 

Postillas de coyuntura - 016/22


Bogotá, junio de 2022

Se conocen videos, que constituyen pruebas y muestran la conspiración de unos políticos en contra de otros en las campañas preelectorales, analicemos en palabras cortas el sentido de estas comunicaciones.


Entre cielo y tierra no hay nada oculto, la verdad sale a luz y deja al descubierto no una ideología o posición de cambio para una nación, sino la ambición de poder, donde todo vale con tal de lograr un objetivo.


Hablar mal uno del otro podría considerarse como un delito en Colombia, pero se podría pensar que este tipo de argucias o artimañas, llamada muchas veces estrategias no son atendidas en debida forma, cuando de una u otra manera están contra los valores éticos que deben tener todas las personas y son maniobras peligrosas que conllevan falsedades y engaños en contra de toda una sociedad que inerme, pero inteligente busca y espera lo mejor para un País.

El grado de descomposición de la dirigencia política del país es desenmascarado. Se evidencia como juegan todos buscando su fin último en la más ambiciosa posición personal lejos del verdadero deseo y oportunidad de gobernar y dirigir una nación a un puerto seguro.


Los que buscan ventajas en una contienda política no lo están haciendo con valores agregados a las necesidades de un país, lo que traman se hace a escondidas y con el fin de obtener el triunfo en las elecciones a desarrollar próximamente y atentar contra democracia anhelada por los pueblos.


Se pide paz, pero utilizan estrategias de guerra, para distraer la atención del potencial votante sobre sus competidores. Acabar con el contrincante sin importar el costo es la consigna y en un país violento como el nuestro no es bueno para el fin de la paz que se pregona.


Pese a sus mal intencionadas prácticas, sus mismos aliados prefieren no aceptar los hechos que desbordan los malos hábitos y los condenan dando a conocer sus transgresiones.

Así mismo justifican sus acciones desleales aduciendo que van a denunciar las filtraciones de los videos por considerarlas un tanto ilegales, no alcanzando a comprender los hechos ilícitos cometidos.


La negación al quedar al descubierto es el método y demandar que investiguen y verifiquen es la defensa a las malas prácticas.

El pueblo colombiano está cansado de buscar la trampa y ver como se niega al ser descubiertos.


Agregando a ello, amenazas de la primera línea en varias ciudades, que tratan de intimidar y persuadir a los colombianos para que voten por un político que no merece llegar a la Presidencia de la República y no sería honrosa su posición frente al ámbito internacional. Insensatos que no entienden que han caído en su propia red.


El País necesita y requiere de líderes que recorran un camino recto, de justicia, principios, valores y buenas costumbres; para que salgamos de la crisis de corrupción y malas prácticas a las que se enfrenta.


Figuras políticas que saltan de campaña en campaña; de partido en partido, de corriente política o ideológica a la que más le dé “sombra”, parece ser el oficio de algunos personajes de la vida política nacional que sin escrúpulos invitan, atacan o destruyen la honra, vida de personas que están en ese momento en contra de lo que supuestamente defienden.


La política de la corriente comunista juega actualmente una partida desleal, sucia y falta de honestidad. Han mostrado de diferentes formas querer llegar al poder, pasando por encima de otras corrientes políticas, jugando al todo vale y queriendo hacer ver que todos los que están en contra de ellos son puestos por la competencia.


Calumniar e injuriar, pero procurando que no queden evidencias o rastros que puedan configurar un hecho delictivo es la consigna. Siguiendo los manuales de Maquiavelo y Goebbels, generar campañas políticas agresivas donde términos como “guerra sucia[1] ”, propaganda negra[2] sean el eje rector. Eso si…, a mí que no me esculquen porque no se o no conozco.


Conocer la verdad en los momentos previos a la elección de la segunda vuelta, es apropiado para tomar decisiones acertadas frente a la elección del futuro presidente de la nación. Porque para muchos electores las acciones deshonestas no son de su recibo.


La dirigencia industrial y económica no se queda atrás, buscando estar bien con todas las campañas y sectores inyectan su musculo económico a los actores del juego político, procurando evadir los mecanismos de control que a lo largo del tiempo se han implementado para evitar el ingreso de capitales no santos o excesivos a la actividad política.


Figuras como pago de empleados al servicio de la campaña “H o P”, son el pan del momento. El pago de impresos y publicaciones son otros de los usos comunes o el préstamo de aeronaves privadas para desplazamientos es otra forma de obtener espacios en caso de ser necesario para los intereses del sector. Lo importante es no dejar registros de ingresos a la campaña que puedan pasar los topes acordados o los financiadores lícitos previstos.


Ese es otro juego que forma parte del quehacer político del país también debe ser desterrado si queremos una verdadera democracia.


Los colombianos ya tienen una visión futurista del país y van a decidir sin presiones violentas y deshonestas quien ha de ser el presidente que necesita la Nación, pensando en criterios de verdad y de progreso.


Finalmente, no se dejen engañar colombianos, porque el voto en blanco no es la solución y nuestra responsabilidad de elegir el presidente para los próximos cuatro años es grande.


 

[1] Guerra sucia es el término que se ha utilizado en distintos contextos para indicar situaciones de intervención del ejército, paramilitares y terroristas en la cual se enfrentan a grupos políticos disidentes y opositores en un país determinado. [2] La propaganda negra es información y material o fuente falsa que pretende ser originaria de una parte ajena con respecto a un conflicto, pero que, en realidad, proviene de la parte contraria. Suele utilizarse para difamar, avergonzar o tergiversar la naturaleza real del enemigo o el conflicto.

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