¿Para dónde va la protesta violenta?

Normalmente se dice que no se sabía…


 

Postillas de coyuntura - 013/21

Bogotá, mayo de 2021


 

Imagen BBC News Mundo

 

En este caso, todo parece indicar, que el alto gobierno tenía buena y oportuna información. De allí que la atención inicial estuvo en la ciudad de Cali y en Bogotá, concretamente, en vísperas se realizaron allanamientos y capturas, que finalmente el juez de garantías no validó.


El pretexto inicial terminó, pero siguieron más y más motivos para provocar el caos.


Ellos si saben a dónde van a llegar finalmente, y la dirigencia del estado parece no pensar en ello. Las reuniones realizadas con el gobierno no han obtenido puntos de acuerdo y lo que puede venir es que así concreten soluciones, estas definitivamente no van a evitar más actos violentos.


La protesta violenta tiene trazado acabar con el país, destruir las diferentes dependencias del estado. Y ellos no escuchan razones ni entienden las consecuencias de sus actos de rudeza.

La violencia generada ha conllevado una mayor severidad en su barbarie. Los actos de destrucción han afectado las libertades, los derechos y la dignidad humana de la gran mayoría de los ciudadanos de la nación. Y contrario a ello las diferentes autoridades de distinto orden tampoco han logrado apaciguar los desmanes.


El uso de la fuerza en atención a políticas y objetivos gubernamentales muestran que el cumplimiento de esta función no ha dado los resultados esperados, máxime cuando el acompañamiento de las autoridades judiciales parece también no contar con las disposiciones y normas que garanticen el retorno de la normalidad, tranquilidad y paz esperada. No obstante, las autoridades persisten en resistir el avance de la crueldad y salvajismo con los pocos medios y escasas capacidades.

La desinformación, cómo se evidencia y el objetivo de esta que afecta la institucionalidad, al presentar hechos que buscan deslegitimar al gobierno, también avanza con falsas pruebas ante organismos internacionales, responsabilizando al estado de los hechos que ellos mismos han generado.


Las protestas con sus intenciones maquiavélicas son movidas con tintes politiqueros que desean derrocar el gobierno legítimamente constituido. Ellos avanzan y en la medida que se crecen aparentemente victoriosos, continúan en la búsqueda de derrocar al desgobierno, sin tener conciencia de la destrucción y el mal generado en su mismo entorno.


Los desadaptados o vándalos van a seguir en sus propósitos y no van a descansar, en atacar instalaciones que no han sido todavía vandalizadas y estos actos irán dirigidos a atacar instalaciones policiales y militares porque conocen de la omisión de ellos en contrarrestar sus actos, tratando de apoderarse también de armas para finalmente llegar a la Casa de Nariño.


El gobierno está en mora de dictar el estado de conmoción interior y adoptar medidas efectivas a fin de contrarrestar la violencia y los daños generados.

Dos son las causales invocadas por la Constitución (Art. 213) para permitir la declaratoria del estado de conmoción interior:

• Grave perturbación del orden público que atente de manera inminente contra la estabilidad institucional, la seguridad del Estado o la convivencia ciudadana.

• Que la perturbación no pueda ser conjurada mediante el uso de las atribuciones ordinarias de las autoridades de policía.


En el país las barricadas impiden el libre tránsito de personas y mercancías, están parcialmente suspendidos los servicios de salud por falta de elementos, el abastecimiento de alimentos este suplido por “corredores humanitarios” que funcionan cuando los levantiscos lo permiten.


La acción de la Policía es impotente para evitar los muertos y lesionados, los daños a los bienes públicos y privados, la suspensión parcial del servicio público de transporte, el deterioro de la economía del país y el contagio masivo del Covid-19 mediante las aglomeraciones de los que salen a protestar.


Es urgente medidas excepción.


¡Todavía están a tiempo ¡

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