¿Los que reclaman derechos, aprecian los derechos de los colombianos?


 

Postillas de coyuntura - 017/21

Bogotá, julio de 2021

 

Imagen Europa Press

 
La respuesta a este gran interrogante se observa a diario en nuestro país, cuando los activistas proclamadores de derechos han concertado violencia para reclamar, sin saber con qué razón, limitando los derechos de toda una sociedad.
 

Son unos pocos pagos por delincuentes organizados, que han manchado el país con sangre inocente y están acabando con las condiciones y calidad de vida de muchas personas en esta sociedad.

En Colombia no existe la pena de muerte, pero su indolencia los ha llevado a cometer crímenes, asegurando que lo hacen por defender una causa, que no se justifica como el homicidio y otros delitos tipificados en el ordenamiento jurídico de la nación como el hurto de diferentes formas, el consumo de alucinógenos, los bloqueos de las vías, la destrucción de edificios, vehículos, la limitación a la libertad de locomoción, del tránsito en diferentes sectores, con repercusiones en el alza de los alimentos, el aumento en los costos de transporte de tantas personas y hasta la pérdida de empleos por no poder llegar a su trabajo, además de otro tipo de restricciones.

Estas formas de salvajismo no es la solución a los problemas que consideran los afecta. El dialogo y la concertación es la salida a diferentes tipos de inconformidades.

La violencia conlleva destrucción y no de solo una parte del país, es también la autodestrucción de la misma generación que desea una igualdad y de los mismos bienes que satisfacen necesidades básicas.

Pareciera que el proceder y el actuar de los líderes de la revuelta destructiva y lesiva de nuestros derechos haya transcurrido en eso, utilizar la necesidad y el dolor de los más necesitados para emplearlo como armas de destrucción masiva, unas vidas que han transitado, en lucha por la desigualdad desde la vitrina y la comodidad que les brinda el capitalismo salvaje con los recursos escasos del pueblo necesitado, pregunto a quién afecta más la destrucción de una estación de transporte de servicio público?

No se ven a los petro, los bolívar, los cepeda, o los lopez muy afectados andando en sus carros blindados e importantes esquemas de protección, pero si ve al pueblo caminando y sufriendo para ir a trabajar o regresar a su casa

Una invitación al respeto de los derechos que garantizan la convivencia pacífica y no extralimitarse en el usufructo que la libertad democrática genera.

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